Hagamos un trato:

Tú te comprometes a correr, a saltar, a dormir, a chapotear en los charcos y a conquistar la luna. Te comprometes a subir a la casa del árbol, a ensuciarte una, dos y tantas veces como haga falta, a comer con las manos y de vez en cuando a usar el tenedor.

Nosotros a cambio, nos comprometemos a no complicarte la vida para que puedas hacer lo que quieras y un poquito más.